FIBRA:
La fibra es necesaria en una alimentación equilibrada para mantener saludable el sistema digestivo.
La fibra tiene básicamente dos componentes en función de su grado de solubilidad en unos solventes
determinados utilizados en su metódica analítica: lo que llamamos fibra insoluble, y la fibra soluble.
La fibra insoluble es poco absorbida durante el proceso digestivo, apenas es afectada por los procesos
fermentativos y actúa regulando el tránsito intestinal. La fibra soluble sufre un proceso de fermentación
en el colon y tiene unas funciones reguladoras sobre la absorción de grasas y glucosa. Dentro del grupo
de fibras solubles, se encuentra la inulina, que es una fibra del tipo Beta-Fructosanos que incorpora
Silueta fibra lipoactiva®, actuando sobre el mecanismo de absorción de grasas, retardando su
absorción por la mucosa intestinal, y permitiendo su posterior eliminación por el organismo.
Es importante ingerir unos 25-35 g. de fibra al día. La mayoría de los dietistas coinciden en que
aproximadamente un 70% de esta cantidad debería ser fibra insoluble (21g) y el 30% restante fibra soluble (9g).
CALCIO:
El calcio en forma de fosfatos cálcicos es el componente principal de los huesos. Éstos están en
permanente proceso de formación y destrucción, por lo que la presencia de calcio en la dieta es
imprescindible. En los niños domina la fase de formación (los huesos absorben un % superior del
calcio de la dieta y se construye el esqueleto). En la vejez domina más la fase de destrucción
(se absorbe menor % de calcio y los huesos pierden peso). También es importante para el sistema
nervioso, la contracción muscular y la coagulación sanguínea.
FÓSFORO:
El fósforo, presente de forma natural en el trigo, es necesario para reforzar la acción del calcio con
el que está presente en los huesos y además juega un papel muy importante en múltiples reacciones químicas
en el organismo. Interviene en el proceso de absorción del calcio, por lo que es muy importante la relación
Calcio/Fósforo en la dieta. Se recomienda que esta relación sea 1:1.
HIDRATOS DE CARBONO:
Los hidratos de carbono son la principal fuente de energía del cuerpo humano. Cuantitativamente son los
nutrientes más importantes en la alimentación, ya que componen entre el 50 y el 60% del valor calórico
de la dieta diaria.
VITAMINAS:
Las vitaminas son necesarias para regular el metabolismo humano. Las necesidades de vitaminas varían
según determinados factores, como son la edad, sexo, crecimiento, actividad física, así como determinadas
circunstancias tales como el consumo de tabaco y administración de medicamentos.
Thiamina (B1): Más de 1/3 de la ingesta de esta vitamina proviene de productos
derivados de los cereales, como el pan. Es importante para el sistema nervioso y el aparato digestivo,
así como para el metabolismo de los hidratos de carbono y las proteínas. También se encuentra en arroz,
pasta e hígado.
Riboflavina (B2): Importante para el crecimiento y el metabolismo de los
hidratos de carbono. A parte del pan, otras fuentes de esta vitamina son leche, queso, carne y huevos.
Niacina: También llamada vitamina PP, o B3, participa en los procesos de
liberación de energía de las células. A parte del pan, otras fuentes son carne de ternera, pollo,
frutos secos, patatas y leche.
Ácido Fólico: Otra vitamina del grupo B que se encuentra en el pan y que es
vital para el crecimiento y la reproducción celular. Otras fuentes de esta vitamina son pescado, huevos,
arroz, zanahoria, lechuga y plátanos, entre otros.
PROTEÍNAS:
Las proteínas, a través de sus componentes (los aminoácidos), son necesarias para formar la estructura
corporal y los tejidos e intervienen en la síntesis de numerosas sustancias como hormonas,
neurotransmisores, etc. Además, son una reserva de energía. Las proteínas son importantísimas en la
época de crecimiento, ya que intervienen en el control del mismo.